Previamente, hemos hablado sobre el acero, sobre sus propiedades, su composición,…¡Hagamos memoria! El acero no existe como tal en el medio ambiente, para que podamos hacer uso del mismo es preciso unir dos componentes. ¿Cuáles? ¡El carbono y el hierro! No obstante, es preciso destacar, que el carbono ha de estar presente en cantidades muy pequeñas. Así pues, gracias a dicha mezcla obtenemos un nuevo material. Si bien, a pesar de ser un metal denso, así como, un excelente conductor de la electricidad, puede verse afectado por la corrosión. De este modo, para usar este metal sin preocupaciones muchos han pensado qué hacer para ello. Y solo uno, fue el ingenioso que lo logró. Gracias a este genio, tenemos la oportunidad de escribir este post.

El comienzo del gran invento

Fue el médico, fisiólogo y físico italiano Luigi Galvani, el que decidió experimentar hasta dar con la clave del éxito. No os podéis imaginar cómo lo consiguió. Este genio muchas veces se topó con el fracaso, fue a raíz de numerosos experimentos cuando descubrió el proceso ideal. Uno de los experimentos con los que llegó a tal conclusión, fue asombroso.

Galvani, decidió poner en contacto la pata cercenada de una rana con un metal. ¡Lo que vio fue increíble! La pata se contraía como si estuviera viva. Su experimento no acabó aquí, decidió probar otros metales, y comprobó que su reacción con la pata de la rana era diferente. Así, llegó a la conclusión que cada metal tenía una carga eléctrica distinta. Una vez que supo la carga eléctrica que presentaba cada metal, descubrió que se podía recubrir uno con otro. El secreto estaba en recubrir el metal de carga menor con otro cuya carga fuese mayor. ¡De esta forma surgió el proceso del galvanizado.

Su gran utilidad

Pues bien, hora que hemos vuelto a recordar cuáles son las cualidades del acero y hemos descubierto cómo comenzó el largo camino del éxito, es hora de entender cuál es la función de dicho proceso.

El galvanizado o la galvanización, permite proteger la superficie del acero recubriendo la misma con otro metal. El galvanizado más común que conocemos consiste en usar zinc. Así, el mismo se deposita sobre la superficie del acero, protegiéndolo frente a la oxidación. No obstante, no solo se usa para dicho fin, también a este proceso se recurre con fines decorativos. Así como ocurre con los botones, llaveros, entre otros.

Por último, cabe destacar que existen varios procesos con los que se puede recubrir el metal con zinc. Los principales son, la galvanización en caliente, la galvanización en frío, metalizado por pistola, el zincado electrolítico, etc. Pero sobre estos hablaremos en otra ocasión.

Te invitamos a que visites nuestros aparcabicicletas de acero, para los cuales se ha usado este sorprendente proceso. ¡Hay miles de modelos!

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